William Wilson

Siguiendo el tema de un doble, Edgar Poe, transmite con la intensidad de un relato corto  la mente trastornada de William Wilson, quien conoce  a un chico en la academia, con su mismo nombre y fecha de nacimiento, pero observa que lo supera muy fácil en sus actividades, y eso, lo mantiene un tanto alerta por ser mejor que su tocayo.

Sin posibilidad de dejar de lado la incoherencia, William Wilson asume el papel de un alma tratándose de desahogar. El en fulgor de la situación, poco a poco, se va dando cuenta que en realidad, él mismo, es, su yo inconsciente. Tratando de manejarlo de la mejor forma, se da a la fuga, y, al verse encontrado por su doble, entra en pánico y lo amenaza ferozmente, viendo su propia sangre derramarse sin sentido.

Con la locura a flor de piel, Edgar Poe, intenta con su maestría someternos a un examen de conciencia y observar la vida, a través desde nuestro propio espejo con una obsesión morbosa.

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El corazón delator

¿Estaba loco o enfermo? Es la pregunta que nos hacemos al leer el cuento de Edgar Allan Poe, el corazón delator, escrito en primera persona, con estilo de escepticismo e insensatez. Hay que entender la tendencia del cuento en base a la vida del autor; con problemas familiares, crisis económica e existenciales. La historia tiene mucho de su personalidad. Podemos analizarlo desde diferentes puntos de vista, si bien, la historia va directo al asesinato, y a ciencia cierta no podemos saber la relación entre el asesino y su víctima.  Puede ser un claro precedente para haber escrito crimen y castigo de Dostoievski, que retoma el tema del asesinato y el remordimiento.  El relato empieza por el final, el narrador anónimo, obsesionado con el ojo de buitre de un viejo decrépito, rondaba por la habitación, al acecho, esperando el momento perfecto. Al llegar la octava noche, el narrador, abrió el picaporte de la puerta y procedió con mas cautela que de costumbre, logrando entrar y un hito de desesperación se apoderó del asesino.

Los nervios, la insistencia del narrador hasta el punto de colapsar internamente. Todo era razón para volverse extremadamente cauteloso, cuidando cada movimiento, esa noche todo fue preciso, pero justamente ese grado de perfección hacía menos tolerable el pulso, el corazón del viejo lo podía oír el asesino, fuertemente, se aceleraba, completamente fuera de control, el palpitar en la mente, insoportable, hasta que el viejo murió.

Al oír gritos, dos policías se acercaron a la casa del viejo, el asesino atendió al llamado completamente tranquilo, hasta los invitó a tomar asiento en la casa, los oficiales revisaron todo y pareció no encontrar algún problema, de pronto, de nuevo, en la mente del asesino, el corazón del muerto latía intensamente, entrando en éxtasis y locura, desesperado porque los policías no se iban, y tocando fondo completamente, confiesa el asesinato. Una confrontación entre la locura y la cordura.