1984

Un mundo controlado, sin escapatoria, destinado a ejercer la voluntad del gran hermano y siendo siempre fiel al partido único. Vigilados en todo momento, sin libertad de expresión, donde la historia en los libros, es frecuentemente cambiada para la manipulación y a favor de mantener en la ignorancia a la población, sumisos ante la policía del pensamiento, no puedes hacer otra cosa, sólo lo que el gran hermano dice que tienes que hacer, no puedes cuestionar, no puedes pensar en nada, sólo eres un esclavo que trabaja para que el partido conserve el poder y beneficiar siempre a las clases privilegiadas que lo habitan. Con el lema siempre presente: “Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza”. Si eres prole, estás destinado a ser basura que mantiene el sistema caminando perfectamente. Eso nos presenta George Orwell con su novela 1984, una seria reflexión a la sociedad, controlado completamente de raíz por un gobierno.

Winston Smith, un burócrata que trabaja para el ministerio de la verdad, encargado de manipular o destruir datos históricos para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia mantenida por el estado, poco a poco, Smith, se va volviendo consciente de la gran manipulación de su gobierno, descubre la falsedad intencionada del partido. Encontrando el amor en Julia, también burócrata y desengañada del sistema político, juntos, creen afiliarse a la hermandad, un grupo de resistencia en contra del régimen, cuando son sorprendidos haciendo planes de conspiración, son separados y llevados a temida habitación 101; Smith, torturado y obligado a reconocer la verdad del partido, es devuelto a su antigua vida y trabajo, encontrándose nuevamente con Julia también torturada, sin embargo;  ninguno de los dos es capaz de tener sentimientos, el lavado de cerebro solo les dejo amor por el gran hermano, ahora, serían personas completamente desconocidas. La finalidad del partido único, se había cumplido.

Smith, se da cuenta que su verdadera muerte, no es física, es permanecer bajo el yugo y la farsa del partido, sumido en la ignorancia, sin pensamientos propios, sin corazón,  sin cuestionar nada, estaba muerto en vida.

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Rebelión en la Granja

Sin lugar a dudas, una de mis novelas favoritas. Publicada en 1945, por Eric Arthur Blair, bajo el pseudónimo de George Orwell, en plena segunda guerra mundial, representando a la extinta Unión soviética y a Stalin, escribe una fábula satírica al exhibir la corrupción que puede surgir al tomar el poder en cualquier nivel. Considerada una demoledora novela sobre la condición humana y el poder adquirido.

La fábula retrata a los animales de una granja, cansados de la realidad de sus vidas tristes, fatigosas y cortas; empezaron la revuelta en el granero, la respuesta a todos sus problemas, se resumía en una sola palabra: el hombre. Aclamaban igualdad ante la cruda verdad, nacían, les administraban comida necesaria para vivir, a los animales capaces de trabajar los obligaban a hacerlo hasta el ultimo átomo de fuerza,  en el momento en el que ya no servían, los mataban con una crueldad espantosa. Tomando la posesión de la granja, y expulsando al señor Jones, acordaron regirse por sus propias reglas (Los 7 mandamientos).

  1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
  2. Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es amigo.
  3. Ningún animal usará ropa.
  4. Ningún animal dormirá en una cama.
  5. Ningún animal beberá alcohol.
  6. Ningún animal matará a otro animal.
  7. Todos los animales son iguales.

Al principio todo marchaba bien, incluso era más próspera la granja que cuando el señor Jones era el propietario, sin embargo, con el paso del tiempo, los cerdos se auto proclamaron como líderes por su inteligencia y astucia, se creían superiores a los demás animales de la granja. Empiezan a cometer faltas a los mandamientos y a manipularlos a su favor,  abusando de su poder. Dos cerdos, llamados: Snowball y Napoleón, se muestran como líderes, pero empiezan los problemas entre ellos, que acaban cuando Napoleón expulsa a Snowball de la granja mediante la amenaza de los perros, que tenía en su poder. A partir de ese momento Napoleón se convierte en un dictador, los cerdos constituyen una clase de élite dentro la granja, y los demás animales se mantienen bajo sus órdenes. Poco a poco, los cerdos adoptan los defectos del propio hombre, en el cuál, ya era imposible distinguir, quién era el hombre y quién el cerdo.