El atroz redentor Lazarus Morell

En la colección de historias cortas escritas por Jorge Luis Borges y plasmado en Historia Universal de la infamia, nos encontramos con un cuento muy peculiar; El atroz redentor Lazarus Morell. Un sanguinario bandido hecho un mito, ambientado en la región del Mississippi, relata la historia de un ladrón de negros, que los revendía y muchas veces lo mataba. Fue tal la fama que llegaron a contradecirse los unos y los otros de sus intenciones, creando así un semidios  que presuntamente defendía los abusos de su gente.

El cuento subdividido en fracciones con un estilo poco común, muestra destellos de la grandeza de un escritor que vive sumergido en su propio mundo, pareciendo él mismo un personaje literario y recitando cátedra de su ego de erudición entre líneas.

La historia desencadena la pelea por los derechos de los negros. Es una buena trama abordada por una inventiva fuera de este mundo con palabras que podrían fácilmente ser verdad, por la precisión de sus pensamientos y el carácter de convencimiento muy singular de Borges.

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El Aleph

La incapacidad y obsesión del ser humano por enfrentarse al infinito. Borges, con el empeño de ser un personaje literario, escribe un cuento que parece ensayo, y un ensayo que es un cuento filosófico. Aparenta ser verdadero por las notas al pie de página,  confundiendo al lector en todo momento, te hace dudar la veracidad de las palabras.

Escrito en primera persona, con Borges como el personaje central, se adentra en  El Aleph, un objeto preciado que brinda capacidad de verlo todo, de estar en todos los lugares al mismo tiempo; el Aleph es observar a todos los infinitos habidos, un objeto de culto sumamente trivial, que funciona como instrumento de opiniones filosóficas y metafísicas, representada como el punto que contiene todos los puntos del universo.

Presenta numerosas ambigüedades, se puede abordar por diferentes puntos de vista del existencialismo, la indefinición, contradicción de lo dicho propio como suyo. Deja abierta totalmente a la interpretación de los lectores, El aleph, funciona como la curiosidad del hombre por  ser eterno, endiosado como el incesante mandamás que jamás dejará de pisar esta tierra. El hombre, como el esplendor del eterno retorno. Jorge Luis Borges, el mitómano sabio.