Nuestra América

Basado en experiencias de sus múltiples viajes,  José Martí escribe Nuestra América en 1891, a través de los ojos de un filósofo que ve el padecimiento de su tierra, y de su gente. El yugo español sometido a las razas existentes a lo largo y ancho de todo el continente, expone ideas sobre la desigualdad, la sensación de unión y de no dejar de acuñar las raíces a su máximo esplendor.

No dejarse influenciar por el “tigre de afuera” en relación a Estados Unidos y Europa, mantener la firme convicción de las costumbres, aceptar la naturaleza humana de las culturas en América y no doblegarse ante nadie. Martí Hace hincapié que los verdaderos gobernantes son aquellos capaces de ver las necesidades individuales de cada país en base a sus habitantes, en su forma de vivir, en las culturas nativas que la integran, en sus creencias y sus recursos productivos.

Para todos los pueblos del mundo y a los gobiernos, es un golpe de autoridad; para aquellos que ostentan el poder, debería de ser una lectura obligada, al menos, recordado continuamente, para mantener el significado de la democracia, la política y su principal importancia: la gente. Es un ensayo que sigue y seguirá vigente, por el simple hecho de que los gobiernos del mundo han perdido esencia;  y los habitantes, la esperanza en quien los representa.

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